Diseños hechos con amor

Diseños hechos con amor
Eros y Psique (detalle) - François Gérard.

Aunque recuerde a una taza de Mr. Wonderful, esta frase ñoña esconde el secreto de un buen diseño.

Un día en el que estaba ordenando mis trabajos de diseño gráfico, empecé a notar diferencias entre unos y otros. Estaban los que me hacían sentir orgullosa y feliz y otros que sinceramente no incluiría en mi portfolio y prefería olvidar. Lo único que me consolaba era el dinero que había ganado con ellos, pero no era suficiente. Habían sido los típicos trabajos en los que me habían pedido millones de cambios, otros donde el tiempo que había tenido para trabajar en ellos es el que se supone que necesitas para ordenar el material u otros donde el trato con el cliente no era, digamos, algo bonito.

En su esencia lo que diferenciaba unos de otros era básicamente el amor con el que estaban hechos.

En todos los diseños hechos con amor están cuidados hasta los detalles más pequeños, lo que hace que tengan una armonía especial. Esa armonía es lo que marca la diferencia y hace de un trabajo una pieza especial y bien ejecutada.

Fue en ese momento que decidí que no iba a permitir que nada condicionase mi forma de hacer las cosas. Al fin y al cabo me gustaba mi trabajo y gracias al amor que ponía en cada proyecto conseguía hacer cosas por las que sentirme satisfecha. Lo mirase por donde lo mirase era un win-win. Los resultados son mucho mejores para mí como diseñadora gráfica, pero sobre todo para el cliente, que consigue un trabajo profesional, que cumple su objetivo de la mejor forma posible y que justifica el dinero invertido. ¡Ganamos todos!

Es obvio que no siempre se dan las condiciones ideales para conseguir ese estado de nirvana creativo. Tanto diseñador/a como cliente tienen que poner de su parte para conseguirlo y si alguna parte falla el resultado puede ser ruinoso.

En esos casos me planteo si realmente me merece la pena arriesgarme y saltar al vacío esperando que se me aparezca la Virgen de Fátima para sostenerme o es mejor dar media vuelta y salvar mi vida.

Yo lo tengo claro: si no lo consigo diseñar con amor prefiero no hacerlo.

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